pensamiento espiritual o carnal ¿nos movemos en Su Palabra con una mente espiritual o ante las circunstancias con una mente carnal?

 

El que no vive por Fe, no tiene esperanza, mucho menos Amor, ni se apega a las Promesas dadas por Yehovah, tendrá un pensamiento carnal que vino a esta tierra a pasar el rato, cuando Yehovah le ha dado origen, identidad, propósito y destino.

Toda Tribulación es una ocasión dada por Yehovah para dar testimonio de a quien pertenecemos, con un pensamiento espiritual o carnal, debemos preguntarnos ¿nos movemos en Su Palabra con una mente espiritual o ante las circunstancias con una mente carnal?

Nuestro Testimonio está siendo probado y debemos pasar a la otra Orilla para alcanzar la Tierra de la Promesa venciendo la Prueba, no es Conocer Su Palabra, es practicar lo que ella dice para tener una mente espiritual con el mismo carácter de Yehovah, por ello:

1. Debemos tener una Fe inquebrantable en Yehovah lo que hace que el infierno se enfurezca, nada representa una amenaza mayor al reino de Satanás que un hijo de Yehovah cuya Fe es inamovible por tener una mente espiritual, porque ser inamovibles es tener su mismo pensamiento, emociones y voluntad para accionar en función de las promesas de Yehovah que nos hacen fructificar espiritualmente para Salvación y Vida Eterna.

2. La fortaleza de los hijos de Yehovah es el cumplimiento de la Orden dada en Su Palabra que guía nuestro carácter y comportamiento para obtener la Victoria que Yehovah nos ha dado a través de Yeshúa Ha Mashíaj, liberación, salvación, prosperidad y sanidad, ejemplo de estar parados en Su Palabra, es tener en nuestra mente como prioridad obedecer a Yehovah no teniendo otro Dios y de allí ser celosos en guardar los demás mandamientos, es la orden que Yehovah quiere que Su Ekklesía Santa cumpla.

3. Debemos tener Ánimo, que significa estar consolados en Su Palabra, que representa no solo conocer sino accionar en función de ese conocimiento de sus mandatos, sin movernos a derecha o a izquierda hasta ver su fiel cumplimiento, como Jacob no te suelto hasta que me bendigas, convirtiéndonos en inamovibles como la casa que está sobre la roca ante la lluvia. No movernos ni para un lado ni para el otro ante las circunstancias, tribulaciones o preocupaciones de la vida, ni hacia arriba o hacia abajo, porque nos hemos fundido con la piedra angular inamovibles y firmes sobre la Roca Yeshúa Ha Mashíaj, con la mirada en las cosas de arriba hasta alcanzar el propósito para el cual  hemos sido llamados.


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